CON LOS BRAZOS ABIERTOS

Olvídate de Roma: todos los caminos conducen a Singapur. Yo que pensaba que estábamos a tomar viento y resulta que por aquí recala más gente que por Chueca el día del Orgullo. ¡Qué de visitas y qué buenas todas! Porque cuando vives fuera, lo de tener invitados hace una ilusión tremenda, como cuando de pequeños venían tus amigos a dormir a casa. Y eso que yo he sido poco de recibir, por pura pereza, pero lo de hacer de cicerone no se me ha dado del todo mal. Que venía alguien a Madrid, pues allá que me lo llevaba a conocer la Plaza Mayor, la Puerta del Sol y la Cava Baja, aunque no tuviera ni idea si había una Cava Alta.

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En Singapur llevo encantada la gorra de guía turística y organizadora de planes para entretener a todo el que se deja caer por aquí. Parecía que no iba a venir ni el Tato, pero ya llevamos unas cuantas visitas: familia, amigos de paso que van o vienen de algún viaje exótico, otros de negocios por el Sudeste asiático y lo que no es sudeste, amigos que reencuentras a pocos kilómetros, y hasta ex jefes de vacaciones por estos mares. Gente, en definitiva, que ha sido más fácil encontrar aquí que cenando en Madrid y que mi querido Mr. Good y yo nos hemos presentado mutuamente.

Estas visitas rompen la rutina y te acercan un poco a tu vida anterior. Vuelves, en muchos casos, a esas charlas nocturnas, con una copa de vino o de lo que se tercie, arreglando el mundo y poniéndote al día. Yo me los llevo encantada a conocer mis lugares imprescindibles, en función de la duración de la estancia. Podemos empezar por Orchard Road, para ver el poderío comercial en todo su apogeo, y contrastarlo con la tranquila Emerald Hill Road,  recorrFoto 16-06-14 07 15 57iendo sus pintorescas “shophouses”. Si no os asusta el picante, es obligatorio un sabroso “black pepper crab” en Chinatown, después de recorrer callejuelas y visitar templos de todo culto. Cuando no apriete mucho el calor y la lluvia no amenace, un paseo a lo largo del río te da una idea de los distintos ambientes de la ciudad, empezando por Clarke Quay y llegando hasta el Merlion Park, para ver el singular símbolo del país, mitad león, mitad pez (para mi pequeña Miss Sunshine siempre será el león merluza). Por supuesto, todo Marina Bay, con la imagen característica de sus edificios y atracciones. Y ya que estamos aquí, nada más típico que acercarse a Telok Ayer, el mercado donde probar cualquier plato local o de los alrededores

Si tenemos tiempo, os llevaremos al Jardín Botánico, uno de los más espectaculares parques que he conocido, donde puedes hartarte de ver orquídeas y todo tipo de especies vegetales o sentarte a escuchar música en la ladera de su anfiteatro, sin quitar ojo a los lagartos que se pasean por allí. Por supuesto, cruzaremos en algún momento Fort Canning Park, ese oasis verde que tanto me gusta. Y podemos llegar al zoo, otro de esos parques impresionantes, donde muchos de los animales viven en semi libertad, integrados perfectamente en esa exuberante naturaleza.

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No pensaba mostraros Singapur en este post, pero ya que estamos, pasearemos por Little India, a ver si celebran algo colorido; por Arab Street, a visitar la mezquita, las pequeñas tiendas y los restaurantes de menús diversos; por East Coast, a ver barcos mientras montamos en bicicleta. Y si os apetece mucho, una excursión al norte para ver la costa de Malasia, o a la playa de Sentosa, aunque te sientas parte del “Show de Truman” con de esa ambientación artificial. Tenemos también una interesante oferta de museos, con la imponente National Gallery recién inaugurada. Para terminar, cena en Chijmes, antiguo convento curiosamente reconvertido en espacio de restauración; en Dempsey, con ese entorno más campestre; o en algún restaurante en lo alto de un rascacielos desde donde contemplar la ciudad de noche.

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Todo esto, buena conversación, entorno familiar, bienvenida en el aeropuerto y 30º a la sombra es lo que os podemos ofrecer si venís de visita, que aquí estamos con los brazos abiertos. Imprescindible: calzado cómodo, ropa ligera y buen humor. Aviso: podéis encariñaros y querer repetir 😉

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5 pensamientos en “CON LOS BRAZOS ABIERTOS

  1. Da gusto ir a veros, empezando por el recibimiento en el aeropuerto con mi gitana a hombros de Mr. Godó, esa casa maravillosa y acogedora y esos anfitriones que son para quitarse el sombrero
    Pasemos a esa guia turistica que empezando por la Plaza Singapura hasta llegar al último extremo del Botánico te hace disfruta mucho la ciudad, pese a ese calor sofocante
    Sabe lo que me cuesta, pero amenazamos con volver

    Le gusta a 1 persona

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