EXPATRIACIÓN: MANUAL DE USO

Una semana antes de dejar Singapur conocimos casualmente a una pareja joven con una niña que habían llegado al país recientemente. Estábamos tomando un helado después de unas últimas compras y en lo que tardamos en terminarlo, entablamos la típica conversación expat: cuánto hace que vivís aquí, qué tal se vive, como son las escuelas… ¡Uf, cuántos recuerdos me trajo esa charla! De pronto me vi llegando al aeropuerto, con mi pequeña Miss Sunshine y las maletas llenas de ilusiones y miedos. Poco sabía de cómo encarar una vida fuera del que había sido mi hogar en los últimos cuarenta y cuatro años, pero allá que iba, inconsciente de mí, más feliz que una perdiz. Leí sobre el tema en esos primeros meses, pero yo andaba en plena luna de miel emocional, y mi objetivo entonces era hacer familia junto a mi querido Mr. Good. La realidad llegó más tarde, porque no es fácil empezar de cero, y si me preguntaran ahora, podría resumir en cinco puntos cómo afrontar el cambio lo mejor posible cuando te lanzas a la aventura.

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Out my window, by Gail Albert Halaban

  1. Como escribía en mi primera entrada, vivir fuera es como tener un par de zapatos nuevos: hay que domarlos, aunque en realidad es uno mismo el que tiene que domarse y pasar por la horma del país de destino. Así que, como dicen los angloparlantes, embrace the opportunity, que es más que aprovechar la ocasión. Sé positiv@, piensa que los cambios son buenos, aunque den vértigo al principio. Tienes suerte de vivir esta experiencia y te reirás cuando recuerdes los comienzos.
  2. Si eres el/la que sigues a tu pareja, dejando atrás tu carrera, podrías caer en lo que llaman el trailing spouse syndrome, es decir, una crisis de identidad al perder tu independencia y autonomía. No siempre es fácil encontrar un nuevo trabajo, pero no decaigas, háblalo y acuerda los términos con tu pareja. Tienes que sentirte apoyad@ porque TÚ eres la pieza fundamental para que el traslado sea un éxito, no lo dudes.
  3. Busca amigos, olvida los prejuicios, las vergüenzas y haz “cuchipandi” como sea. En redes sociales, en grupos con los que te identifiques, ya sea por tu nacionalidad, tus aficiones o tu árbol genealógico, en el gimnasio, en la escuela, en el trabajo… Apúntate a un bombardeo, sin miedo. Encontrarás gente en tu misma situación o que ha pasado por ella y estará encantada de echarte un cable.
  4. Conoce la ciudad, patéala, busca sitios bonitos que te den paz o una cafetería para ver la vida pasar. Con esto, además, ocuparás tu tiempo. Habla con la gente, con los taxistas, los tenderos, el portero. Sonríe aunque te miren raro. Y en cuanto te centres un poco, apúntate a un curso, online y en tu idioma si te resulta más fácil, sal a correr o a nadar o a cazar gamusinos. Pero sal, que viene bien airearse para ahuyentar nubarrones.
  5. No te enroques en el pasado, en la distancia, en la diferencia horaria. Es lo que hay, llévalo lo mejor posible, porque vas a convivir con eso. Pero date tiempo y no te fustigues si llegan momentos de morriña sin saber cómo ni cuándo. Hay días de bicho bola, como los hay de euforia total; es el precio de ser un/a valiente y salir del barrio. Encontrarás tu rutina y harás tuyo el nuevo destino sin darte cuenta, vas a ver.

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Con esto no pretendo ofrecer la panacea universal para sobrellevar una expatriación, pero quizás sirva para encontrar la actitud en una situación de cambio. Marcharse da susto, como lo da regresar, aunque parezca mentira, pero todo compensa porque te ayuda a crecer y a ver la vida con otro prisma. En definitiva, que si eres un/a expatriad@, no queda otra que aplicarse la conocida lección de Bruce Lee: “Be water, my friend”

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4 pensamientos en “EXPATRIACIÓN: MANUAL DE USO

  1. Si hubiese leido un post así cuando llegué a Dubai ¡como me hubiese cambiado el cuento!. Con lo obvio que parece todo lo que comentas y lo dificil a veces que es darnos cuenta de las cosas. Sin duda no acerté ni una cuando comencé mi andadura como expat allí. Genial tu post!!. Un abrazo guapa !

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  2. El hogar reside en nosotros mismo y quienes nos acompañan, si se emprende una aventura debe hacerse con la mente y el corazón abierto… es una oportunidad de crecer y expandir nuestra visión de la vida. Conocer y reconocernos en ese nuevo lugar, descubrir que nos aporta y dejar de mirar atrás (sin perder nuestro identidad).

    Siempre he creido que soy de donde estoy, que las fronteras se crean de los miedos y que una sonrisa derriba todos los muros. Bienvenida a tu “nuevo-viejo” hogar.

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