MY ENGLISH IS GOOD

A raíz de un artículo en El País Semanal sobre el “Espanglish”, y después de alguna conversación con otras expatriadas sobre el manejo de nuestros hijos en diversas lenguas, me percato cómo hemos incorporado el inglés en nuestras vidas en este tiempo. Al principio me preocupaba la inmersión lingüística de mi pequeña Miss Sunshine, cuando después de una semana en el colegio local, toda inocente me decía: “Mamá, los niños del cole no me oyen, porque no contestan”. Bendita ingenuidad y bendita capacidad de adaptación, porque, aunque a mí se me partiera el corazón, poniendo en duda la aventura asiática en la que había embarcado a mi hija, sabía que la oportunidad de aprender no sólo inglés, si no también mandarín, iba a resultar de lo más natural y estimulante. Y no me he equivocado: mi hija habla inglés casi mejor que español y eso que se lleva.

picture_7001

Después de vivir casi dos años en Singapur, pensamos en dos lenguas, el acento se va moldeando, aspiramos las haches y las jotas y arrastramos con suavidad las erres hasta en nuestro idioma materno. Creo que pronto seremos una versión asiática de Dora la Exploradora. Pero claro, esto es adaptarse o morir, y mientras no caigamos en las redes del singlish o sus vocablos indefinibles, todo estará bien aprovechado. Lo que resulta frustrante es que mis neuronas están en decadencia y ya no hablo seguido en español, así que me cuestiono cómo voy a hablar correctamente en inglés. Me atasco mientras mi cerebro convulsiona buscando la palabra adecuada en algún idioma. Porque hay veces que ni en inglés ni en español doy con el término correspondiente. Me pilla mayor tanta flexibilidad mental. Al menos me queda el consuelo de pensar que aquí hay infinidad de acentos, formas y usos de la lengua de Shakespeare, y siempre habrá alguien que crea que mi modo de hablar es muy innovador…si no desesperante.

doralaexploradora

Para más inri, ahora me siento el bastión de la lengua española en casa, explicando acepciones y corrigiendo sintaxis cual Lázaro Carreter, haciéndome fuerte para evitar intercalar palabras en inglés cuando hablo en español y no parecer una esnob. Orgulloso estaría de mi labor mi querido profesor de Lengua y Literatura, Don Ignacio, que siempre me recriminaba: “Garea, qué vaga eres. Si tú quisieras sacabas sobresaliente”. Aún así me sorprendo diciendo: “¿cómo se dice en español esto?” ¡Agh! Pero es mucho pedir que no saltemos de un idioma a otro en una conversación; que mi querido Mr. Good no españolice palabras del inglés y del francés; o que mi pequeña Miss Sunshine y sus amigos hispanos no tengan un babel de palabras en la cabeza e inventen un nuevo léxico: “jumpo”, en vez de salto; “skina”, en vez de piel; “shorto”, en vez de corto; “esmeler”, en vez de oler. Y así un largo etcétera de disparates políglotas. 

En esto debe consistir el bilingüismo que tanto proclaman los manuales de educación infantil. Probablemente sea necesario pasar por este caos lingüístico hasta que llegue el momento en que mi hija de cuatro años, con lengua de trapo aún, deje de corregir mi inglés, a pesar de llevar toda una vida estudiándolo. ¡Ten hijos para esto!

Anuncios

2 pensamientos en “MY ENGLISH IS GOOD

Si te ha gustado, deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s