LA CONFIANZA

La semana pasada hubo un atraco a una sucursal bancaria en Singapur. Nada especial, salvo que el atracador sólo llevaba un papel donde decía que iba armado y pedía que le entregaran el dinero. Y se lo entregaron. Treinta mil dólares de Singapur, no está mal para una mañana. El hombre, blanco por más señas (ang mo, nos llaman aquí), salió tranquilamente a la calle y huyó. Esta semana le han detenido en Bangkok. No sé si me sorprende más que el último atraco perpetrado en el país fuera en 2004 o que la escena fuera tan de Woody Allen en Toma el dinero y corre. El caso es que se confió demasiado.

Y sobre la confianza iba a escribir, hasta que vi anoche la noticia del atentado en Niza, y empecé a dudar. Un sitio de playa, la fiesta nacional, fuegos artificiales, una noche de verano para divertirse. Y un fanático que arrolla a la multitud. Hace unas semanas, en una heladería de Bagdad. Otro día junto a una mezquita. En un aeropuerto, en una oficina, en un concierto, en un bar. En cualquier lugar. La sucesión de atentados es aberrante, pretenden sembrar el caos y el temor a salir a la calle. ¡Me niego! No podemos cambiar nuestro estilo de vida, no podemos dejarnos amedrentar por esta barbarie. Pero, sobre todo, no podemos desconfiar de un pueblo entero y repetir la Historia.

IMG_0059

En Singapur, como si fuera una burbuja, todos vivimos muy confiados. Éste es un país seguro, con un índice de criminalidad muy bajo, aunque ningún lugar está a salvo ya. Pero aquí los niños caminan tranquilamente por las calles, las tiendas tienen las puertas abiertas, el móvil se queda encima de la mesa mientras pides algo en la barra… Bueno, tampoco hay que tentar al diablo. La gente, en general, me parece bastante amable y dispuesta a ayudarte. Eso me hace confiar aún en la bondad de la raza humana, a pesar del despropósito de este mundo. No me canso de repetirlo y cada vez que alguien, sobre todo los taxistas, me pregunta qué es lo que más me gusta de Singapur, me remito a la convivencia pacífica de diversas razas, culturas y religiones en un espacio tan reducido. Es admirable, envidiable incluso. El mundo sufriendo ataques terroristas casi a diario por culpa de fronteras e ideologías, y aquí tenemos cuatro razas y no sé cuántas religiones y culturas diferentes que confían las unas en las otras. Será por la mano dura de la ley, por la interferencia del Estado en la vida de los ciudadanos, o quizás porque ésta es una tierra de inmigrantes desde su fundación, pero ahí están, demostrando que se puede vivir en paz.

E1535783-CF5B-48F4-9BFD-E3DF7ECCF497Y yo, que soy una persona confiada por naturaleza, aunque tenga mis momentos de debilidad, sigo creyendo en las personas y en que podemos arreglar este mundo absurdo. Creo en las sonrisas, en las palabras amables, en los gracias y los buenos días, en pensar un poco antes de dejarnos llevar por un mal día. Y creo que nadie puede imponer por la fuerza sus ideas. Suena ingenuo y estoy muy lejos de las víctimas de cualquier tipo de terrorismo, pero como si fuera una aspirante a Miss Universo, sueño con la paz en el mundo y que, por lo menos, mi pequeña Miss Sunshine lo vea.

Anuncios

Un pensamiento en “LA CONFIANZA

Si te ha gustado, deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s