PASEANDO A MISS LILY

Cada semana acudo a un refugio de perros a pasearlos y darles un poco de cariño. Empezó siendo casi una penitencia autoimpuesta para acallar la culpa por haber dejado atrás a mi “chica” Frida. Pero ahora que sé que pronto estará con nosotros en casa, reflexiono sobre la vida de estos animales y la felicidad que me aportan.

El voluntariado es una actividad muy extendida en Singapur, y también muy valorada. Las empresas y los colegios lo fomentan entre sus empleados y alumnos, ayudando a gente desfavorecida, animales en peligro, comunidades marginadas o zonas desprotegidas. Imagino que de algún modo queremos devolver a la sociedad lo que nosotros disfrutamos despreocupados, aunque sea en forma de donativo. Quizás no siempre tenga un carácter tan altruista como parece y lo que necesitamos es compensar el desasosiego que puede generar el ser más afortunados que otros. Como sea, creo que aportamos un granito de arena para hacer una sociedad mínimamente mejor.

IMG_1147El refugio al que voy rescata perros abandonados y promueve su  acogida y adopción. Estos “chuchos” me roban el corazón, me lo arañan un poco, le dan un par de lengüetazos, lo llenan de pelos y de cariño, me lo encogen y lo devuelven esponjoso, pasado por el suavizante de su esperanza. Han vivido en la calle, en una fábrica, debajo de un puente junto al río, en una familia que se olvidó de ellos. Han pasado calor, miedo, soledad, penurias. Se han sentido perdidos y sin un lugar donde estar seguros. Y ahora están aquí, compartiendo perrera con otros muchos como ellos, cada uno con su historia, contentos por tener un techo, agua, comida, paseos y caricias. Pero necesitan más. La mayoría no sabe lo que es ser querido y cuidado en un entorno familiar. Nadie les ha tirado una pelota para que vayan a buscarla. Algunos han aprendido a sentarse y a dar la pata a cambio de una recompensa con sabor a pollo. Se van acostumbrando a usar un collar, a que les lleven atados a una correa y a caminar al lado de sus paseadores. Defienden su espacio, se muestran agresivos cuando no conocen lo que tienen delante. Pero en este refugio lo único que les acecha es el afecto y la voluntad de proporcionarles una vida mejor. Mejor para lo que creemos nosotros, no sé si ellos, porque pierden la libertad de vivir a su aire, sin órdenes ni horarios.

FullSizeRender 2 copy 2Intento convencer a la pequeña Lily para que avance con este calor sofocante. Es una miniatura de Labrador mestizo bastante terca, abandonada de cachorro junto a su hermana, que ha tenido más suerte y vive ya con una familia. Su cara refleja una mezcla de desconfianza y tristeza que desarma al espíritu más aguerrido, pero cuando responde a una caricia buscando más y consigues que camine hasta el parque, pienso en las pequeñas cosas que alcanzan ese nivel de felicidad. La risa de mi pequeña Miss Sunshine, sus abrazos y “tequieros” inesperados, los retratos que nos dibuja llenos de detalles importantísimos para ella y sus ganas de aprender; la mirada de mi querido Mr. Good, brillando de emoción sólo con verme sonreír; sus besos robados y nuestras conversaciones en la cocina. Pienso en las llamadas de mis hermanos y mis amigos que alteran felizmente mi rutina. En la alegría de mi madre cuando descuelga el teléfono y escucha mi voz. En la brisa nocturna que alivia nuestros días de calor. En la pequeña familia que me rodea y saca lo mejor de mí. En definitiva, pienso que soy una chica con suerte y doy gracias por ello.

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5 pensamientos en “PASEANDO A MISS LILY

  1. Los que amamos a los perros te entendemos perfectamente, yo tengo la suerte de tener a mis dos niñas de cuatro patas conmigo y entiendo que necesites cubrir el espacio que te dejó el separarte de tu “chica Frida” en España y que lo cubras dando tanto amor a los perros que por desgracia no lo tienen
    Pero pronto la tendrás a tu lado.

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  2. No, si al final acabaré yo teniendo mala conciencia por mandarte a Fridix y hasta echaré de menos sus patazadas de cada noche para pedir q la rasque o su pasti envuelta en salchicha de cada mañana antes de irme, q no puedo olvidar, ya se encarga ella de recordármelo aunque tenga el abrigo puesto y la llave del coche en la mano.

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  3. Yo estoy iniciando tramites para el voluntariado perruno por aqui aunque ya practicamos con los amigos del refugio tambien,
    Decidido, en cuanto llegues abrimos bar de tapas para venir con perretes.

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