PORQUE YO LO VALGO

Porque yo lo valgo, y lo valgo mucho, ¡qué narices! A veces tengo que recordármelo a mí misma y darme un capón por olvidar la suerte que tengo. Hay días (o semanas) que se hacen más cuesta arriba. A todos nos pasa, pero siento que no existe un motivo concreto. Me ataca la culpa y la frustración, me compadezco de mí misma y se me nubla el día (o la semana). Como dice una nueva, experimentada y estimada amiga expatriada, “tenemos todo y nos falta algo, que no sabemos qué es”…probablemente nuestro entorno habitual, lo que provoca una caprichosa melancolía. Y entonces olvido que soy una afortunada por estar viviendo la gran experiencia de mi vida. Desdeño la oportunidad que tengo de tomarme un tiempo para mí y descubrir, aunque me cueste, de lo que soy capaz y para qué sirvo. Ignoro que tengo al lado un hombre maravilloso al que quiero y que me quiere. Infravaloro el hecho de haber traído al mundo yo sola una niña que difícilmente puede ser mejor, y que los tres juntos hemos formado una familia muy divertida y unida.

Será que es noviembre, un mes que no me gusta porque me parece agorero, o que ha empezado la temporada de lluvias y todo se vuelve más gris, o que echo de menos taparme con una manta y sentir el abrigo de la lana, pero me ataca el desánimo y no me aguanto ni yo. A mi querido Mr.Good le dejo desconcertado cuando desaparece mi sonrisa perpetua y no puedo explicarle que no entiendo por qué me pongo así. Me siento perezosa, apática, desorganizada y cabreada conmigo misma. Y se me nota que no ando bien. Saco fuerzas e intento pensar en positivo, acudiendo a esos recursos que distintas ayudas me han ido enseñando, para recordar que siempre sale un rayo de sol, aunque sea lejano. Pero no suele funcionar tan rápidamente como quisiera.

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Debería existir una Asociación de Expatriados Anónimos:

-Hola, me llamo Susana y soy expatriada desde hace catorce meses.

-¡¡Te queremos, Susana, tú puedes!!

Entonces todos podríamos explicar cómo nos sentimos realmente viviendo fuera de casa, donde tenías una vida construida. Porque pocos te cuentan sinceramente cómo se sienten, o se sintieron, al principio, las dificultades que existen y el tiempo que lleva bregar con una nueva vida. Iba a contaros que me hace sentir débil esta obstinación mía de compartir todos mis temores mientras el resto del mundo se cierra y muestra sólo una vida aparentemente fácil y resuelta. Pensaba si soy yo la única que pasa por esto. Pero resulta que en estos dos últimos días he coincidido con otras expatriadas, cada una con su propia situación, y he descubierto que no, que no soy rara, ni estoy sola en este sentimiento. Sólo hay que abrirse un poco, compartir emociones y saber escuchar. Hemos terminado por reírnos de cada experiencia, y tal vez sólo sea que, pasados unos años, se olvidan los sinsabores y todo parece que fue sencillo. Pero hay que pasarlo, y tan pronto como viene, esta melancolía se va.

Así que, como terapia de mi Asociación ficticia, voy a valorar aquí lo que yo he conseguido para no olvidarlo (sin ánimo de vanagloriarme, entendedme): he empezado de cero con 44 años; le he echado un par y me he ido a vivir mi historia de amor al otro lado del mundo; he salido del cascarón de golpe, como si dejara la casa de mis padres por primera vez, y he dado un cambio radical a mi historia, siendo como era discípula aventajada de Peter Pan. Como me recuerda mi adorada y sabia amiga Lucy, estos últimos cinco años ha habido un cambio tras otro en mi vida. Porque hasta ahora, ni había llevado ordenadamente una casa, ni había convivido con una pareja, ni había criado a mi hija sola (ahora tampoco, que lo que hace mi querido Mr. Good es para nombrarle padre del año), ni había estado sin trabajar fuera de casa, ni había vivido tan lejos de todo lo que conocía. Todo esto, enamorada, con una sonrisa, adaptándome con optimismo al cambio y a la incertidumbre de esta vida un poco nómada, que nos puede llevar mañana a vivir a Tombuctú.

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En contraposición, supongo que hay gente que no puede con una situación así, que los habrá que tiren la toalla, que regresen a sus orígenes o que se lleven por delante una relación o una familia por no saber afrontar un cambio tan sustancial.  Así que tiene mérito estar aquí, con mis miedos y mis agobios. Me lo tengo que repetir cuando me asaltan las ganas de hacerme bicho bola y olvidarme del mundo por un día (o una semana). Porque no puedo permitírmelo, por mí, que soy tenaz y siempre procuro terminar lo que empiezo, aunque me cueste horrores; por mi queridísimo Mr. Good, que ha pasado y pasa por los mismos cambios que yo con una serenidad y una paciencia que admiro, y encima se siente orgulloso de mí; por mi pequeña Miss Sunshine, que es mi heroína, con su maravillosa capacidad de enfrentarse cada día a su nueva vida en inglés y en mandarín y ordenarlo todo alegremente en esa cabecita efervescente; por ellos, mi familia, pero sobre todo por mi hermana, que me pidió, casi me exigió, que fuera feliz y se lo debo; y por todos los que me seguís desde lejos con todo vuestro cariño, no en este blog, sino en la vida en general. ¡Va por ustedes!

P.D. En plena exaltación de la amistad, e imbuida por el espíritu de la pretendida Asociación de Expatriados Anónimos, quiero dar las gracias al grupo de Mamás Hispanas Singapur y las demás expatriadas que tan generosamente van haciéndome un hueco en sus vidas. Many thanks ladies! 

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4 pensamientos en “PORQUE YO LO VALGO

  1. No saben ese grupo de Mamas Hispanas Singapur, la suerte que tienen de tenerte. Mientras leía la primera parte me vino a la cabeza ese término que tanto hemos usado “hacerte bicho bola” y he sonreído cuando lo he visto unas líneas más abajo!!!! Champión dale caña!!! Go Susi go, efectivamente because you worth it!!!!

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  2. Pegoteeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!!!!!!!!!!!!!!! Porque tu lo vales, claro que si. No creo que haya nadie en este mundo que lo ponga en duda (bueno, algun imbecil que hay mucho por ahi). Salir de la zona de confort es muy jodido, mucho, de hecho conocemos a mucha gente que no ha salido jamas, otros sin embargo nos esta un poco vedada la estancia, pero bueno lo suplimos con muchisima alegria a que si??? Y de eso se trata mi querida y añorada saltamontes, de vivir, de arriesgar, de moverse, de no caer en la pereza ni en la comodidad ni en la rutina (lo de la rutina creo que es una leyenda urbana, me no conocer). Y tambien hay que saber dejarse arrastrar por la melancolia cuando toque (sin excederse) pero tomarte tu tiempo para lamerte las heridas y ser un ratito Calimero no viene mal, regocijarse un rato en el bichobolismo es un ejercicio que te permite fortalecerte y coger fuerzas, que ir con la sonrisa puesta todo el dia contra viento y marea desgasta un monton. Asi que tampoco te agobies, que a los optimistas vitales como tu y como yo no nos pone el ayuntamiento, pese a que mucha gente piense que si, y tenemos perfecto derecho a los bajones.
    Te quiero……..

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