SIETE HORAS

Siete horas son las que me separan de España. Siete horas, como la canción de Bebe. No sé cuántas veces pienso en esa diferencia horaria para hacerme una idea de lo que estarán haciendo mis amigos o mi familia. Siempre pendiente, restando esas siete horas, para saber si ya se han levantado o si se habrán ido a dormir, si es la hora de comer o si aún están de copas. Llevo casi dos años pendiente de los husos horarios, quizás más tiempo, desde que la mensajería instantánea nos deja comunicarnos con amigos al otro lado del mundo. Pero estos dos últimos años he vivido en una máquina del tiempo, asistiendo a la vida de mi querido Mr. Good en Australia, y ahora, desde Singapur, pegada a la pantalla de cualquier dispositivo que me permita salvar hasta un día de distancia.

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¡Cuánta vida pasa en siete horas! Como dice mi pequeña Miss Sunshine, “eso en galletas es mucho” 🙂 ¿Cuántas cosas pueden pasar en siete horas? Pasan los cumpleaños, pasan las operaciones, las citas con los médicos, las ganas de hablar, las fiestas sorpresa… Y no nos ponemos de acuerdo para una llamada o un FaceTime, porque no estamos en casa, estáis durmiendo, nos vamos a cenar, tengo que trabajar. Pasa de todo en siete horas, lo que se tarda de Madrid a Cádiz, o de Singapur a Doha. Son mis medidas del tiempo.

Vivo dos vidas, porque no renuncio a mi vida en Madrid. Tengo una vida por la mañana, mientras allí duermen, y otra desde el momento en que despiertan hasta mi hora de acostarme. Mi querido Mr. Good se levanta muy temprano, le gusta llegar a la oficina cuando casi no hay nadie y avanzar todo lo posible para volver pronto a casa. Me encantaría levantarme con él, al menos acompañarle con un café, pero a esas horas soy una pegatina incapaz de mover una pestaña. Sin embargo, a veces consigo desperezarme un poco más que para darle un beso de buenos días, y agarro el móvil. Veo lo que ha pasado al otro lado del mundo mientras dormía, incluso pillo aún a alguien por ahí conectado que tiene ganas de contarme algo, a pesar de mi atontamiento matutino.

Este sábado al despertar hemos descubierto el horror en París. Hay atentados todos los días, en todas partes del mundo, más salvajes quizás. Sin embargo, instintivamente, de forma egoísta tal vez, éste está “más cerca” y repasas a quién conoces, quién podría haberse visto afectado. Y piensas: ¿qué pasaría si esto ocurriera en Madrid, estando tan lejos? ¿Cómo me enteraría, cómo confirmaría si mi gente está bien? Y algo más simple: ¿qué podría hacer si cualquier cosa le pasase a mi familia, a alguno de mis amigos?, ¿cómo iba a llegar a tiempo? A veces, a esta cabeza un poco superficial e irreflexiva le da por pensar en lo peor y me provoca un tremendo desasosiego. Y me preocupo, sin poder hacer nada desde aquí, entonces recurro a mi innata capacidad de negación de la evidencia para poder seguir adelante. Mi corazón está dividido en un montón de parcelas, más o menos grandes, y muchas tienen residentes lejanos que no por ello pierden su propiedad, pero se les extraña en las reuniones de vecinos.

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Reconforta comprobar que la vida continúa y que seguimos recibiendo y enviando fotos, mensajes, llamadas que te hacen olvidar siete horas que son una vida. Disfrutamos de un fin de semana en familia, celebrando que estamos juntos, sin poder olvidar: imagino lo que disfrutaría mi madre de todo lo que vemos, y lo que se cansaría con nuestros recorridos andando; veo a Frida en cada perro que saludo y fantaseo con un paseo a su lado; cuento los días para reunirme con mis hermanos en la playa y pasar las Navidades más inusuales; y asisto a cenas añorando a los amigos que me han acompañado hasta ahora y me consuelo sabiendo que ellos me guardan un hueco en cada salida. Mientras, pienso en la suerte de vivir con quien quiero y adoro en un país lejano donde conviven todas las religiones, ideologías y razas EN PAZ.7A4CC109-810D-43CE-BC36-08CDD3EE5B79

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3 pensamientos en “SIETE HORAS

  1. Siete horas que llevo en mi cabeza como si del horario del móvil se tratara. Siete horas que te añoro mientras duermes y yo vivo…sin ti.

    No te hagas tanto de rogar que te espero como si no hubiera sol hasta que llegas!!!

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